Eric Villanueva Mukul GOBERNADOR

Vaya al Contenido

Menu Principal

Discurso FERIA DEL LIBRO 2011

Articulos > Anteriores > 2010 y antes

Los libros y la cultura

Eric Villanueva Mukul

Antes que nada quiero expresar mi reconocimiento al H Ayuntamiento de Mérida y a su Dirección de Cultura, a la Asociación de Editores y Libreros de Yucatán "Raúl Maldonado Coello", AC., a Maldonado Editores del Mayab, así como a todas  las instituciones que patrocinan esta LII Feria municipal del Libro, por otorgarme el presente reconocimiento y desde luego también a mi amigo el Dr. Carlos Bojorquez Urzaiz por los conceptos vertidos esta noche, mucho de ellos inmerecidos y con quien,  por cierto, hemos realizado varias aventuras académicas en nuestro país y el extranjero.
Ese reconocimiento tienen un especial significado para mí, porque fue  en este Ayuntamiento donde inicie mi carrera política en términos profesionales, si es que la política tiene algo de profesional, y fue en esa época cuando también empecé a escribir y a publicar mis primeros artículos y ensayos.
Durante 1974-1975, fui Cuarto Regidor Propietario, cuando apenas había cumplido los veinte años. Una etapa de grandes combulciones políticas en México y en nuestra región Un periodo de fuerte presencia del movimiento estudiantil y del movimiento  obrero. En Yucatán, el movimiento sindical devino en el asesinato de Efraín Calderón Lara y el estallido de la huelga estudiantil de 1974. Difícilmente los miembros de nuestra generación pudieron sustraerse a ese acontecimiento que marco  la vida política social y universitaria de nuestro estado a la manera como lo había hecho en el país el movimiento estudiantil de 1968.
Fue en esos años cuando  hice mis primeras publicaciones en el Diario del Sureste y otras revistas. Siembre sobre temas, con gran contenido social.
No puedo dejar de destacar lo importante que  fue para mí y para mi formación mi paso como regidor Comisionado de Alumbrado Público y Nomenclatura. De tal manera que de la mala nomenclatura de la ciudad también soy un poco responsable.
Lo que quiero destacar, sin embargo, es que esa experiencia ha sido la síntesis de mi actuación política y académica. La acción a partir de las preocupaciones sociales y la búsqueda de las explicaciones académica, histórica, social,  económica o política, de los problemas, más allá de posicionamientos políticos, como instrumento ahora si de la toma de posición para la actuación.
Algunos dirán que eso no es académico y mucho menos científico, que la academia y las ciencias sociales deben ser imparciales. Puede que tengan razón. Pero yo sigo insistiendo en que la academia y las ciencias sociales deben tener un profundo  compromiso social en la solución de los grandes problemas de nuestro país y nuestra región.
Mis trabajos, pero de manera especial mis libros, han tenido ese distintivo  y por eso varios de ellos han tenido que pasar la prueba del acido para ser aceptados como trabajos académicos.
Mis libros, han querido rescatar y testimoniar, los sucesos  que van aconteciendo, explicar los temas que no están o que, desde mi punto de vista, no están lo suficientemente explicados o que requieren matices para entenderlos. Ese es el caso de los libros sobre la cuestión henequenera, pero también  los de macroeconomía, las finanzas públicas o el sistema político mexicano.
Recientemente, en una entrega de libros en la comunidad de Piste, para la formación  de una biblioteca en la secundaria técnica de esa población, comentaba a los alumnos y profesores, la importancia de sentirse orgulloso de habitar y formar parte de nuestras comunidades indígenas y campesinas de nuestro país y estado.
Pese a sus problemas e incluso grandes carencias, son portadoras de una gran cultura y formadora de grandes valores, ahora tan necesarios en esta época que nos toca vivir. En esos pueblos y comunidades, se aprende a convivir con la naturaleza, a respetarla  y estar en armonía con ella. Se aprende a ser solidario con la familia y con la comunidad y se educa a comprometerse con sus problemas. Cuantas cosas de esas nos pueden enseñar nuestras comunidades indígenas ante los problemas del cambio climático  y con la pérdida de valores ante el embate del individualismo y la globalización.
La historia y la organización social de las comunidades indígenas y campesinas  han sido uno de los temas de mis libros y han sido también tratadas por autores nacionales y extranjeros en obras que son motivo de orgullo.
Soy originario del municipio  de Tekit, sin embargo, crecí y mis primeros conocimientos de la vida los adquirí en la hacienda de San Miguel Bacalar, municipio de Seyé. Una hacienda henequenera de algunas cuantas casas. Pero allí aprendí la vida comunitaria, la vida  en el campo y la convivencia con los trabajadores y ejidatarios henequeneros. Esa fue mi gran universidad sobre los asuntos henequeneros y que después, con mis estudios universitarios en economía, me permitieron comprender mejor la problemática  económica, social y política en torno en al henequén. Como olvidar en aquellas noches cuando niño, a la luz de las velas, los quinqués o en penumbras, cuando se apagaba la planta de luz, los cuentos populares, los mitos y las leyendas que  cotidianamente escuchábamos. Los Uayes, los Aluxes, las serpientes aladas o voladoras, la Tsukan, eran compañeros cotidianos. Tal vez ese sea el origen de mi deseo de escribir y contar la historia henequenera y de las comunidades indígenas y  campesinas.
El pueblo yucateco es heredero de una gran cultura que nos legaron nuestros antepasados mayas prehispánicos y que se nutrió con nuestro mestizaje en el  periodo colonial. Pero a todo el legado de nuestro patrimonio cultural tangible e intangible, a los monumentos prehispánicos y coloniales, a los del Siglo XIX y principios del XX, a nuestra lengua maya, a la música y gastronomía, se suma otro  que todavía no valoramos lo suficiente: la gran necesidad que tienen los yucatecos de preservar sus conocimientos; de testimoniar y de legar sus experiencias.
Como en  pocas regiones del país, los yucatecos tienen la costumbre de documentar sus experiencias, sean personales, sociales económicas o políticas. A lo largo de cerca de 500 años, los yucatecos contamos con obras y libros que nos permiten conocer,  aunque sea parcialmente, nuestro pasado. Pero incluso, más atrás en la profundidad de la historia, contamos con los códices mayas y con los cronistas de la cultura maya en el momento de la conquista.
Son incontables las obras y seria interminables mencionarlas todas, solo destacaremos las más importantes, independientemente que podamos estar de acuerdo o no, con sus planteamientos. Así, destacan las obras de Diego López de Cogolludo Historia  de Yucatán, en tres tomos publicada entre 1842 y 1867; la de Serapio Baqueiro, Ensayo histórico sobre las revoluciones de Yucatán, en tres tomos, publicado entre 1871 y 1887; la de Eligio Ancona, también sobre Historia de Yucatán en cuatro  volúmenes y cuyo primer tomo fue editado en1889; la de Crescencio Carrillo Ancona en tres volúmenes sobre el Obispado de Yucatán de 1895; la de Juan Francisco Molina Solís, en 3 tomos sobre la Historia de Yucatán publicado entre 1904 y  1913; la de Álvaro Gamboa Ricalde Yucatán desde 1910 en tres tomos de 1957; no dejo de mencionar una de las obras que mas me impresiono en mi juventud, los 18 tomos de José Esquivel Pren, sobre la Historia de la Literatura de Yucatán publicada  entre 1975 y 1982; desde luego, pocas entidades pueden presumir de contar con dos enciclopedias, la Yucatanense, cuya primera edición fue en 1945 y la segunda, ampliada a 12 tomos, en 1977 bajo el gobierno de Francisco Luna kan y; la de Yucatán  en el tiempo, coordinado por Juan Duch Colel, Salvador Rodríguez Loza, Silvio Zavala, Rodolfo Ruz y Fernando Espejo, entre otros, publicada en 2003 ; el Diccionario Maya Cordemex de 1980, dirigido por don Alfredo Barrera Vázquez y Juan Ramón  Bastarrachea entre otros; la reciente publicación de la Universidad de Autónoma de Yucatán de las obras de Antonio de Mediz Bolio, compiladas por Celia Rosado, Jorge Mantilla Francisco Paoli y Carlos Bojorquez, entre otros, en 6 tomos, publicada  en 2006; puede que no sean los más importantes dentro de la historiografía Yucateca, pero si los mas monumentales y simbólicos.
En realidad la lista puede ser  interminable, porque muchas obras pese a su modesto tamaño, comparada con los anteriores, son fundamentales en sus aportes para entender determinados periodos.
Pero,  como ya hemos mencionado, los yucatecos tienen una gran necesidad de comunicarse, de legar sus experiencias; no solo escriben los académicos y los escritores, escriben todos. Desde luego lo hacen los profesionales y los académicos, pero a lo largo  de la historia, han escrito los políticos, los funcionarios, los hacendados, los caudillos, los luchadores sociales, los religiosos, los dirigentes obreros, campesinos e indígenas, las señoras de su casa, los profesores etc., provenientes de  todos los sectores sociales en español y en maya o bilingües.
Se escribe casi sobre todo los temas y eso ha permitido, en buena medida rescatar nuestra historia y  recrear nuestra cultura. Casi no hay libro que no tenga algún aporte. Una obra que hoy puede parecer intrascendente, con el paso del tiempo puede tener una gran importancia.
Por eso, integrar bibliotecas significa también, además de facilitar la educación y formación de los jóvenes, potenciar y recrear nuestra cultura. Las actuales bibliotecas virtuales son una gran ayuda, para acercar la información y la  cultura, regional, nacional y universal, a todos los rincones de nuestro estado y el país. Se debe avanzar con gran prisa a la digitalización de las bibliotecas y archivos públicos, incluso las privadas. Pero eso no debe llevar a suprimir la  publicación de libros. Los libros electrónicos, son un medio más de expresión y de difusión, pero no sustituyen a los libros objeto y mucho menos a los libros de arte. El libro se puede tocar, se puede admirar, oler y disfrutar de manera  permanente. Un buen libro se vuelve un compañero, un consejero, un maestro y amigo para toda la vida. Cosa que hasta ahora no puede hacerse con los libros virtuales.
Los jóvenes y nuestra sociedad contemporánea se enfrentan actualmente a los retos de la globalización y del individualismo y a la pérdida de valores. En el primer caso, la amenaza es la homogenización de las sociedades en donde es el modo  de vida occidental, de los países desarrollados especialmente norteamericano, el modelo a seguir y en donde el consumo y el mercado son los paradigmas que predominan. No en balde la OCDE, promueve la elimaciòn de las clases de historia y las humanidades  en la formación educativa de los jóvenes. En esta visión, lo importante es la productividad técnica, pero también se promueve la docilidad de la población y las naciones para aceptar los valores de la globalización.
La promoción de la historia y la cultura, puede ser el instrumento más fuerte para evitar esa devastación cultural producto de la globalización y también fortalecer los valores que también nos permita evitar el vaciamiento de valores  y privilegiar el consumo y el mercado a cualquier precio.
Escribir, editar y promover la publicación de libros es una noble actividad que debe seguir siendo promovida.  El Estado, las diferentes instancias de gobierno, pero también la sociedad civil, los editores independientes, deben promover la publicación de libros, porque eso también promueve ciudadanos más informados y por lo tanto una toma de decisiones  más consciente y más democrática. Con eso también creamos ciudadanía y fortalecemos la democracia. El Estado y el gobierno deben de establecer políticas públicas que promuevan la publicación y difusión de los libros.
Debemos seguir escribiendo y publicando, pero sobre todo, debemos leer libros.

MUCHAS GRACIAS

Regreso al contenido | Regreso al menu principal