Menu Principal
Las reformas según el Evangelio
Eric Villanueva Mukul
Cada determinado tiempo, las elites económicas y nuestros neoliberales, vuelven a la carga para señalar que nuestra economía es ineficiente, porque no hacemos las reformas estructurales que se requieren. Pero mientras más reformas se efectúan, más problemas estructurales tiene nuestra economía. Sin embargo, nos siguen recetando las mismas formulas como si se desprendieran de un evangelio
México, comenzó su transformación a finales del gobierno de López Portillo, cuando se firmo la primera carta de intensión con el Fondo Monetario internacional (FMI). La crisis del fin de sexenio, hizo que De la Madrid, iniciara una serie de cambios estructurales, para reajustar la economía a las nuevas circunstancias internacionales, como lo pedían el propio FMI y el Banco mundial (BM). Primero se harían reajustes al gasto público, se liquidarían empresas y se retiraría el Estado de diferentes áreas de la economía. Luego vendría la reprivatización de los bancos y la apertura comercial.
Eso fue solo el principio. Después con Salinas, se firmaría el TLCAN, la liquidación, venta o transferencia de más de mil empresas estatales y la reforma al 27 constitucional, para permitir la venta de las tierras ejidales y comunales.
Los siguientes gobiernos del PRI y del PAN, seguirían por la misma senda. Las sucesivas reformas fiscales, intentarían generalizar el IVA, a alimentos y medicamentos; la privatización de las afores; las privatizaciones de parte de los servicios de salud; la modificación de las pensiones; la privatización de espacios de PEMEX; de la educación y; de tantos sectores de la economía y los servicios que han hecho de México, una de las economías más abiertas del mundo, monopólicas, con poca capacidad regulatoria, polarizada socialmente, con más del 50% de la población por debajo de la línea de pobreza y sumamente ineficiente en el crecimiento económico.
Los gobiernos desde De la Madrid, hasta Calderón, apenas han logrado un crecimiento promedio de 2.17% anual. Una cifra muy precaria que ha rezagado al país en la competitividad y el desarrollo humano mundial. México se ha retrasado con respecto a países que hace 20 o 30 años, tenían el mismo nivel de desarrollo como Corea del Sur o España. En los últimos años, está siendo superado por Brasil que ha tenido un crecimiento impresionante, hasta convertirse en la primera economía de América Latina. Pero, ni que decir con respecto a los países asiáticos, que han tenido niveles de crecimiento impresionantes, como China del 9%, por cierto, sin seguir las recetas del FMI y el BM.
Pero aun así, seguimos oyendo que México no crece porque le faltan mas reformas estructurales. Es decir, nuestro país es deficiente, no por las medidas que se tomaron que fueron incorrectas, sino porque no se han hecho las reformas estructurales que necesitamos. Es decir, no crecemos adecuadamente porque hacemos mal las cosas, sino porque no las hacemos. Un poco kafkiano el razonamiento, pero esa es la explicación que nos dan nuestros tecnócratas y con eso nos quieren convencer de seguir por la misma vía.
Durante estos 30 años, se han aplicado esas reformas en el sentido que lo dicta el evangelio neoliberal y sus obispos los organismos económicos mundiales. Aun así, no hemos crecido. No obstante, nuestros tecnócratas neoliberales, la absoluta mayoría formados en universidades privadas y de USA, a cargo de todo el gabinete económico, nos siguen recitando la cantaleta de las reformas estructurales para lograr el crecimiento y el primer mundo, que no llega y que por esa ruta nunca llegara. El paraíso vendido por Salinas y sus acólitos, se esfumo.
Recientemente, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, dio cifras espeluznantes que muestran el fracaso de las políticas de los últimos 30 años. El 0.18% de los mexicanos concentra el 42% del PIB. Es decir 204 mil inversionistas, concentran el 42% de la riqueza nacional. Si a eso le agregamos que más del 50% de la población esta bajo la línea de pobreza, entonces no daremos cuenta de que nuestra economía, es monopólica, polarizada social y económicamente, con una gran estreches en el mercado interno y de ahí todas las repercusiones que se derivan, entre ellas, el avance del crimen organizado y de la violencia.
Sin embargo, nuevamente hemos oído que necesitamos la reforma laboral, fiscal y según Calderón de nuevo la energética, para poder crecer. No solo eso, el PAN y el propio Calderón, han exigido al Congreso que se aprueben las reformas y tambien informo que enviara una a nueva iniciativa energética que fue a promocionar a los USA.
En esta nueva oleada de reformas, porque cada determinado tiempo la cúpula empresarial y los neoliberales vuelven a la carga, existe un nuevo fenómeno. Ahora el PRI quiere disputarle al PAN, quien es más útil a la elite empresarial y quien es más neoliberal. Cuando en todo el mundo, incluido los USA, estas teorías van en retroceso o son revisadas a fondo (recuérdese las políticas anti cíclicas de intervención estatal que el propio Obama aplico durante la crisis del 2009, que por cierto no aplicaron en México y caímos un -
Aunque fueron impulsadas por el PRI, las reformas fiscal y laboral, recientemente discutidas en el Congreso, tienen la misma orientación neoliberal (LAS REFORMAS: UNA VUELTA MÁS DE TUERCA NEOLIBERAL. Por Esto 14-
Efectivamente, la fiscal pretende aligerar la carga fiscal a los más pudientes y trasladársela a las clases medias y populares, por la vía del IVA y de disminuir el ISR, con el consabido argumento del fomento a la inversión. La laboral volver más precario el empleo y darles a los patrones y empresarios, la posibilidad de la existencia de un régimen de contratación temporal, sin ninguna responsabilidad para el patrón. Esto último, con el argumento de incentivar la productividad y el empleo.
Con esas políticas, ni se incentiva la inversión, ni se fomenta el empleo y mucho menos la competitividad, el crecimiento y el desarrollo. Por el contrario, se acrecienta la polarización social, se precariza el empleo y el ingreso, se estrecha aun más el mercado interno y se crea el fermento para más violencia, crimen organizado y narcotráfico. La pregunta es ¿Qué tipo de país queremos? Si la respuesta es que queremos un mejor país, entonces debemos cambiar las políticas públicas que se aplican. Al continuar el PRI y el PAN, con este tipo de políticas, le estan apostando al status quo vigente y a la profundización de los problemas estructurales que tiene la economía y la sociedad mexicana.
Si a esto le agregamos lo que ocurrió con las iniciativas de reforma política y se seguridad nacional, tendremos claro, que no solo nos siguen recetando las mismas formulas, sino que hay un intento regresivo, en la transición democrática, encabezada por Enrique Peña Nieto, desde la Cámara de Diputados. La oposición de un sector de diputados y senadores de oposición, incluidos una parte del PRI, hizo que no se aprobaran ambas iniciativas.
En el caso de la política, aunque tenía puntos importantes, como la democracia participativa y las candidaturas independientes, la propuesta de la clausula de gobernabilidad para el partido mayoritario y la disminución de la representación proporcional, la hicieron realmente inviable. En la de Seguridad, la propuesta de establecer verdaderos regímenes de excepción, como decisión personal del Presidente y darle mayores atribuciones a las fuerzas armadas y de seguridad, vulneraba el poco avance en materia de derechos humanos y del régimen constitucional vigente.
Es tiempo de aplicar, incluso por recomendación de los propios organismos mundiales, políticas integrales que privilegien la inversión, el mercado interno, elimine la polarización y la pobreza y realmente fomente la competitividad, el crecimiento y el desarrollo.
ericvillanuevamukul.org
@VillanuevaMukul
Villanueva_mukul_eric@hotmail.com