Dr. Eric Villanueva Mukul

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Lengua Maya: Regionalismos y Vocablos

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APENDICE 3

Lengua Maya, Regionalismos y Glosario

Eric Villanueva Mukul



"
El nombre del año en que llegaron los
dzules:  de mil quinientos y diez y nueve
años, así: 1519. Este año era cuando
llegaron  los Dzules, aquí hasta la tierra de
nosotros, los Itzaes; aquí a la tierra de
Yucalpeten, Yucatán, que decían Maya
Los Itzaes"

"…
ese fue  el principio de la miseria
nuestra, el principio del tributo, el
principio de la "limosna",  la causa de
que saliera la discordia oculta, el principio
de las peleas con armas de  fuego, el
principio de los atropellos, el principio de
los despojos de todo, el principio  de la
esclavitud por las deudas, el principio de
las deudas pegadas a las espaldas,  el
principio de la continua reyerta, el
principio del padecimiento".

Nuestra participación en la realización del trabajo titulado, "historia de vida de los campesinos henequeneros de Yucatán" , efectuada a partir de narraciones orales, la gran mayoría de ellas en lengua maya, nos planteo la necesidad de destacar  algunas cuestiones importantes relacionadas con la lengua maya y el español que se habla en la región, con el fin de tener una visión mas profunda de estas "historias" y del contexto histórico que las originaron.
En la mayoría de las entrevistas efectuadas en maya encontramos una larga serie de términos, de palabras que no tienen traducción literal al español. En las verificadas en español, localizamos palabras de origen maya, de otras lenguas y  palabras del español que en otros lugares del país han caído en desuso o tienen otros significados.
Esta serie de términos han venido conformando el léxico  de un lenguaje regional con características muy particulares, conocido como español yucateco. Muchos de estos vocablos resultan completamente ininteligibles para el lector y el escucha no vernáculo, o solamente logran transmitir un conocimiento  sinónimo no preciso, sin llegar a comprender el significado exacto y el contexto bajo el cual fue emitido.
Esa larga serie de estos términos, nos obligo a intentar  una explicación de estos fenómenos y a incluir un glosario que nos ayudaran a una comprensión mas profunda del discurso de los informantes y de las fuentes históricas. Sin embargo, otras palabras más se habrán perdido entre las que constituyen  el lenguaje cotidiano de los yucatecos.
Al revisar los materiales incluidos en este volumen, nuevamente nos encontramos con el mismo problema. Lo que nos obligo a revisar  este documento, originalmente escrito en 1982, y adecuarlo para la presente publicación.
Históricamente, el español yucateco ha sufrido influencias de otras lenguas.  No obstante, es la lengua maya la que le ha impreso sus características particulares.
Al llegar el español a Yucatán a mediados del siglo XVI, no había sufrido  cambios ni fonológicos, ni estructurales de las lenguas isleñas; del Arawaco y el Caribe, solo había recibido un regalo de sustantivos. Son infinidad las palabras originarias de las lenguas de las islas del Caribe, pudiéndose mencionar entre  las más conocidas: ajiaco, anona, bajareque, barbacoa, bohío, caimito, cacique, guayabera, guanábana, güiro o huiro, jenequén (posteriormente henequén), champola, yuca, mamey, papaya, etc.
Antes de la conquista ya se utilizaban en el mayab, términos provenientes del náhuatl, tales como: tamalí, huipil, macehual, etc. Pero con la conquista, y el incremento de las relaciones con el centro del México, fueron introducidos otros  que también fueron incorporados al español yucateco. Algunos de esos muchos vocablos son: aguacate, achiote, anacahuita, atole, cacahuate, pozole, huacal, chayote, chicle, coa, milpa, tomate, mecate, comal, etc.
También usaban palabras de origen africano que fueron introducidas a través de Cuba como: quimbombó, malanga, etc. También vocablos suramericanos como: arepa, pita, papa, puma, jaguar, etc.
Otras lenguas también han incorporado un amplio bagaje léxico al español yucateco: el ingles, el francés, el italiano, el portugués y aun el ruso. Sin embargo, es el ingles el que ha introducido una mayor cantidad de términos que surgieron  con el desarrollo de la actividad henequenera. Los de los otros idiomas son realmente pocos.
Pero, como ya hemos mencionado, es la lengua maya la que mas ha influido en  el español yucateco; a través de los mas de 450 años de convivencia, el español ha venido siendo modificado en su estructura, en su fonética y desde luego, se ha ampliado su léxico. Por su parte, el español ha influido más léxica,  que fonéticamente a la lengua maya.
Fonéticamente, nuestras consonantes oclusivas, por lo general tienen articulación maya. En el español yucateco, las vocales  finales acentuadas se pronuncian seguidas de clausura glotal. Por ejemplo: sagú, cebú, curí, etc. Incluso algunas palabras no acentuadas en español, se pronuncian de igual forma, tal es el caso de nené, que en español es simplemente  nene. También los monosílabos no y si, son pronunciados con clausura glotal final: sí’ y no’. Hallándose en este fenómeno la explicación del tono del español yucateco, en el cual predominan los sonidos guturales provenientes  de la pronunciación del maya, y que contrasta con el español hablado en otras partes del país. Característica que adquieren en la pronunciación, hasta aquellos que nunca han hablado maya, pero que están contagiados por la forma general  dominante y que se acentúa en aquellos que son bilingües maya-español.
En la construcción de oraciones, modificamos la sintaxis española cuando decimos,  por ejemplo, "se lo dijeron por su papá", en vez de "se lo dijo su papá"; lo que sucede es que se transporta la sintaxis maya al español que equivale a decir maya "álab ti tumen u taata".
Le damos a las traducciones del maya al español, los mismos usos que en la lengua maya. Lo mismo ocurre con el famoso kaxté que, significa tanto el acto de buscar, como el de hallar o encontrar, dependiendo del contexto en que sea utilizado. Al  traducir kaxté al español, se le utiliza también dándole este doble significado. Resultando el clásico ejemplo de "lo busco y no lo busco", por "lo busco y no lo hallo".
La coexistencia de las dos lenguas, nos han llevado a construir nombres compuestos o mixtos con vocablos provenientes del maya y del español, tales como: chocolomo (lomo caliente), mucbipollo (literalmente, pollo enterrado), chechonear (lloriquear),  uixar (orinar), xmaoficio (sin oficio), etc.
Castellanizamos voces mayas como: cenote por tsolnoot; chaya por chay; huaya por huayún; saramuyo por ts’al muy;  yuya por yuyún; siricote por ixk’opté; sosquil por tso’skí; etc.
Existen vocablos del español que tienen un significado más amplio que en la  misma España, o que han adquirido un significado un tanto diferente y especifico. Esto desde luego nuevamente atribuible a la lengua maya, en este caso particular, a su coincidencia fonética y semántica con un vocablo maya. Tal es el caso de  apesgar, que en español puede significar agobiar, cansar, molestar, incordiar, fastidiar, fatigar, reventar, aburrir, etc. Pero, no el de: apoyar un objeto sobre otro para sujetarlo. Por ejemplo "apesgar las hojas con el pisa papel". Su coincidencia  con el vocablo maya, pets’ahc, que significa oprimir con algún objeto para sujetarlo, nos explica su cambio de significado
Otro ejemplo es achocar, que puede  significar en español: arrojar, arrinconar y atesorar. Pero no embutir, o meter y meterse a la fuerza, como ocurre con el español yucateco. Una vez mas es explicable por su coincidencia con el vocablo maya, chok’, que tiene exactamente ese  significado. Otro mas, es anolar, que es un vocablo españolizado que viene del vocablo maya "nol"; cosa roída entre la boca, tener dentro la boca algún cuerpo duro como hueso o pastilla y gustarlo sin extraerlo, moviéndolo continuamente con  la lengua.

Son infinidad las modificaciones que la lengua maya ha introducido al español yucateco y extendernos en esas particularidades, haría necesario un  trabajo especializado y mas amplio que rebaza con mucho nuestros objetivos. No obstante, hemos querido mencionar algunas de las más importantes para destacar y dejar constancia de lo que ha significado la lengua maya en la conformación del español  yucateco.

Si los ejemplos ya dados demuestran por si mismos la importancia de la lengua maya dentro del español yucateco, lo es todavía mas, si tomamos en cuenta  que la lengua maya todavía sigue siendo una lengua viva y que es utilizada por un altísimo porcentaje de la población para comunicarse. Se puede afirmar que es utilizada, por los monolingües que solo hablan maya, por los bilingües que hablan  maya y español y por los bilingües a "medias" que como ya hemos visto, son la mayoría de los yucatecos peninsulares, Pues los que no utilizan maya, de manera explicita, para comunicarse, por la fuerza de la costumbre y de las necesidades, recurren  a una gran cantidad de vocablos mayas. Es tal la interinfluencia de las dos lenguas que bien podría hablarse de un hibridismo del maya y el español yucateco.
Estas  afirmaciones se podrían reforzar si recurrimos a algunas estadísticas censales; en 1960, la población total de del estado de Yucatán era de 525,469 habitantes, de este total, 66,403 hablaban maya únicamente y 229,477 eran bilingües maya-español.  Más del 56% de la población hablaba maya. En un trabajo de Martínez Ruiz, Jesús , en el que se comparaba la densidad territorial de los monolingües y bilingües de la republica mexicana, en el periodo comprendido entre los censos de 1960  y 1970, se concluye que, para el caso de Yucatán, la concentración territorial de los monolingües aumenta. Es decir, porcentualmente aumentó el número de de mayahablantes por kilometro cuadrado.
En una comparación de lo que ocurre en los otros dos estados de la península, se concluye que, para el caso del estado de Quintana Roo, conserva su rango y para Campeche, desciende. En lo relativo a los bilingües, los cambios en la concentración  fueron los siguientes: Yucatán mantuvo su rango, lo mimo ocurrió en Quintana Roo y Campeche aumento su rango. De lo que se puede deducir que los mayahablantes totales (monolingües y bilingües), no solo aumentaron en números absolutos en  ese periodo, sino también porcentualmente.
En 1960, en el estado de Campeche había 140,946 habitantes, de los cuales el 26% hablaba maya, sea porque fueran monolingües  o bilingües. En el mismo año, en el estado de Quintana Roo, había 40,837 habitantes y el 60% hablaba maya con las mismas características.
En la comparación  efectuada por Martínez Ruiz, ya mencionada, con excepción de los monolingües de Campeche que descienden su rango, las tendencias son hacia la conservación y hacia el aumento porcentual de los mayahablantes. Según el censo de 1980, esa tendencia  se sostuvo en la península de Yucatán.
En 1980, el estado de Yucatán tuvo una población 1’034, 395 habitantes, tomando como punto de partida el porcentaje  de 56% de 1960, que como ya hemos visto aumento en 1970, solo en el estado de Yucatán, mas de 579,261 personas hablaban maya. Si se toma en cuenta que para ese mismo año los estados de Quintana Roo y Campeche tenían cerca de 600,000 habitante  y se toma en cuenta como punto de partida los porcentajes de 1960, se tendría que para 1980, aproximadamente el 43% eran mayahablantes y sumaban un total de 258,000. Pudiendo concluir que, en 1980 cerca de 837,261 personas hablaban en la península  el maya yucateco. Siendo pertinente señalar que en esa cifra, no se tomaron en cuenta a los habitantes del norte de Belice que, en un número bastante elevado, también hablaban el maya yucateco.
Al parecer en los ochenta, esa tendencia comenzó a modificarse ya que según Barbará Pfeiler, el porcentaje de mayahablantes monolingües y bilingües en la península de Yucatán disminuyo. Tomando como base el censo de 1990, establece  que, en ese año se registraron de un total de 1,362.940 habitantes, el 34.6% como hablantes de esta lengua vernácula. Coincidiendo con la autora ese tendencia, si bien es influenciada por los mejores sistemas de comunicación como las carreteras  y los medios masivos de comunicación, particularmente la televisión, es un hecho que para los estados de Quintana Roo y Campeche, los importantes flujos migratorios, de turismo en el Caribe mexicano, y de colonización y la actividad petrolera  en el segundo, contribuyeron a cambiar en esas entidades, fuertemente las tendencias demográficas y lingüísticas y, por lo tanto, a disminuir su participación en el conjunto de la población.
Para el caso del estado de Yucatán, el proceso es mas lento, pues según el Censo de Población del 2000, de un total de 1’658, 210 habitantes y de 1’473,683, habitantes de 5 años y más, el 37% respecto a esta ultima cifra,  eran hablantes de lengua maya. O sea un total de 549, 532 mayahablantes.
Como sea, la lengua maya, a pesar de ser la segunda lengua indígena que se habla en el país,  solo detrás del Náhuatl, es la mas fuerte regionalmente hablando, pues sus hablantes se encuentran concentrados en un área compacta, no solo geográfica, sino culturalmente.
Se puede decir que la lengua maya, en cualquiera de sus manifestaciones, esta presente en todas las actividades de los peninsulares; en la historia, en la economía, en la actividad henequenera (sosquil, sosoc), en la agricultura, en las tradiciones  ( el cha’chaac, el hets’mek), y en fin, en todos los aspectos de la vida cotidiana , no solo de los campesinos habitantes de las regiones apartadas, sino también de los trabajadores de la ciudad, de la clase media y aun de las elites  económicas y sociales. No obstante, desde siempre, mas preciso, desde la conquista, la lengua maya ha sido un lenguaje hablado por los "indios", por los "campesinos" y por las clases "bajas" y subordinadas. Las clases hegemónicas, siempre han visto  con desdén el uso de la lengua maya y solamente la han utilizado, en la medida de sus necesidades, para comunicarse con esos sectores de la población o de trabajadores del campo y la ciudad. No obstante, como ya hemos visto, el español yucateco,  esta profundamente influido por el maya y aun las elites, muchas veces sin saberlo, hablan ese español.
Si bien es cierto que, esta discriminación va disminuyendo  y llega a verse en algunos sectores de la pequeña burguesía y de las elites, como sinónimo de "cultura" o "liberalismo", el utilizar algunas palabras en maya, este lenguaje es sinónimo de dominación y discriminación entre las clases  trabajadoras. De ahí que muchas personas provenientes de aéreas rurales, donde es casi una obligación hablar maya, lo nieguen y no la hablen en publico. Pues, aunque coloquialmente se acepta el mestizaje, es una afirmación que pesa y no se  asume con dignidad.
La ideología dominante en torno al lenguaje es que, solo las clases "cultas" es decir, las elites, hablan bien, hablan correctamente el español  y su tendencia, lejos de intentar conocer y comprender los lenguajes vernáculos, es a aprender otros idiomas extranjeros, también "cultos", sobre todo de los países occidentales dominantes. El proceso de globalización ha acelerado este proceso,  particularmente con el ingles. Cualquier modificación del lenguaje "correcto" y de la forma de hablar español, particularmente en este caso, que proviene del influjo de un lenguaje nativo, es vista como perversión del lenguaje y como perdida  de su esencia. Mas aun cuando, como en este caso provienen del maya. Cuando en realidad ocurre todo lo contrario. El ejemplo de la convivencia del maya y el español, si bien ha tenido como consecuencia una modificación parcial de ambos, también  ha traído un enriquecimiento de las dos lenguas.
Algunas instituciones del Estado mexicano, han desarrollado programas tendientes ha preservar las 56 lenguas autóctonas  e indígenas, entre ellas el maya. Pero algunos programas del Estado, aun cuando no han tenido ese objetivo explicito, han erosionado los lenguajes nativos. El programa de "castellanización", tuvo esos resultados. La preservación de las lenguas  nativas, no puede ser función del Estado, cuando menos del Estado mexicano, como lo conocemos hasta ahora. Aun con sus particularidades históricas especificas. La ideología del Estado nacional, tiende hacia la homogenización de las culturas.  Y las lenguas nativas, junto con otras expresiones étnicas y culturales, constituyen elementos de resistencia y de defensa en contra de la agresión que constituye esa tendencia. La lucha por la preservación del lenguaje, no es más que una  expresión en el campo ideológico, de la lucha global que desarrollan los grupos indígenas por subsistir social, económica y culturalmente. Es decir, por preservar su forma de vida.
Las políticas publicas que impulsa el Estado mexicano en su relación con los grupos étnicos del país, necesariamente lleva a la erosión de su forma de organización social, económica y cultural. Los programas económicos tienen por  objetivo desarrollar las fuerzas productivas, que al final significa incorporarlos a las relaciones, desiguales y asimétricas, del mercado capitalista y por tanto a una mayor espoliación. Esta política lleva necesariamente a la destrucción  de la base económica que sustenta social y culturalmente a estos grupos. Organización económica-productiva que, con muchas variantes, esta basada en la propiedad comunitaria o ejidal colectiva de la tierra. El despojo, la explotación, la proletarización  y la corporativización al Estado, necesariamente lleva a la destrucción de la base económica de su reproducción social.
Los programas "culturales", aunque recogen  algunos de los elementos de las tradiciones y la cultura de los diferentes grupos étnicos, lejos de intentar su real reproducción y conservación, en realidad tienen por objetivo el buscar legitimación política, entre los grupos étnicos  y las clases subalternas del país. Por si mismo, por su esencia política, el Estado mexicano, menos en su versión neoliberal, puede asumir la defensa de los intereses de los diferentes grupos étnicos y menos de las lenguas nativas.
La defensa de las lenguas nativas solo puede ser asumida por los nativos mismos y sus organizaciones representativas. Solo en la medida en que los legítimos intereses culturales de los grupos nativos (religiones, historia, tradiciones, organización  social y económica, lengua, etc.), se incluyan en los programas políticos como una reivindicación real, existirá la posibilidad de la construcción de una cultura nacional pluricultural, plurietnica y plurilinguista, en la que participen  todas las etnias y las particularidades regionales. Pues precisamente en esas particularidades étnicas y lingüísticas, reside gran parte de la riqueza de la cultura nacional.
Es un hecho que las culturas y las lenguas de los diferentes grupos étnicos del país están presentes en la cultura y la lengua nacional. No obstante, también es un hecho que son objeto de discriminación y que las tendencias dominante es  hacia la destrucción de estas expresiones culturales y que solamente asumiendo su defensa consiente se podrán preservar. En las dos últimas décadas diferentes grupos indígenas e indigenistas han asumido la defensa de los derechos indígenas.  Una de las consecuencias del movimiento Zapatista de 1994, fue precisamente detonar el surgimiento, por todo el país, de un movimiento reivindicador de los derechos de los indígenas.

GLOSARIO DE REGIONALISMOS

ACASILLADO.- trabajador asalariado que vivía permanentemente en las haciendas. Recibía el nombre de acasillados porque vivía en  las "casillas" que le proporcionaba el hacendado. No podía abandonar el establecimiento sin previo permiso del hacendado o encargado. Percibía salarios muy bajos y lo retenían en la hacienda a través de las deudas contraídas en la tienda  de raya y de las amenazas de castigos corporales en caso de que fuera aprehendido huyendo.
ALMUD.- Medida de peso de origen árabe utilizada en la región hasta principios  del siglo XX. Un almud es equivalente a aproximadamente 3.5 kg.
ARROBA.- Medida de peso de origen árabe. Equivalente a 11.502 kg. y a la cuarta parte de un quintal.  Fue traída por los españoles y utilizada hasta aproximadamente 1915.
BALCHE.- Vocablo maya que en su acepción más simple significa corteza de árbol. Por  extensión, este vocablo designa también a la bebida elaborada con la corteza del árbol del mismo nombre que crece en la región. Esta bebida es utilizada durante la ceremonia del "chàchaac". Contiene alcohol anisado y miel de abeja.
BEYHUALE.- Vocablo maya cuyo verdadero significado es tal vez así sea. Aunque muchos lo traducen como así será.
BOJON.- Vocablo maya. Árbol de madera muy dura  originario de la región.
CARGA.- Medida de granos de aproximadamente 50 kg.
COA.-  vocablo náhuatl. Hoja afilada en forma de media luna, adosada aun largo mango cuya longitud alcanza unos 70 cm., como máximo. Se utiliza para el chapeo o desbroce de las hierbas.

CUARTILLA.- Cuarto de un Real que equivalía a 3 centavos.
CHA-CHAAC.- Vocablo maya. Literalmente tomar la lluvia. Ceremonia al dios Chaac, o dios de la lluvia, para  implorar por buenas lluvias para las milpas. En la actualidad en las zonas milperas y productoras de maíz, con algunas variantes, todavía se efectúan estas ceremonias. En un altar improvisado con ramas y bejucos, se efectúan tres días de  ritos y rezos, en maya y español, en un sincretismo de la religión católica y antiguos ritos de la religión maya prehispánica. La ceremonia se efectúa por un sacerdote maya llamado "H-men".
CHAN.- vocablo maya. Pequeño.
CHAPEO.- se denomina como tal a la acción de desbrozar las hierbas en los planteles de henequén o en los sembradíos en general.
CHAYA.- Vocablo ya hispanizado que proviene del maya chay. Popularmente se le conoce también como col, chaya mansa, kikilchay, o keken chay (Cnidoscolus chayamansa), planta originaria de la península de Yucatán y de Centroamérica. Planta semejante  a las higueras y cuyas hojas se comen como la acelga y las espinacas en platillos regionales. La chaya constituye un alimento sabroso y barato durante todo el año. Por eso no hay casa, principalmente de campesinos y obreros, que no tengan sus plantas  de chaya. La planta de chaya contiene suficiente cantidad de elementos nutritivos: vitamina C, A, fierro, fosforo y calcio. Además posee propiedades medicinales y es a su vez, diurético y laxante.
COLO (L) CHE.
COLO (H) CHE.- Vocablo maya. Enramada. Casa de paja y de varillas entrecruzadas que sirven de sostén al material, el que consiste en barro la mayoría  de los casos. Aunque también puede ser sascab y cal.
CORVA.- especie de machete corvo utilizado para la tumba.
CHECADOR.- Nombre que se le daba a la persona encargada de supervisar los trabajos de campo en los planteles de henequeneros habilitados por las instituciones crediticias del Estado mexicano.
CHIC.- Vocablo maya. Tejón. Roedor de la región. Embajadora. Animador o animadora de las fiestas.
CHICH.
CHICHI.- Vocablo maya. Abuela.
CHICH.- Vocablo maya. Duro.
DZUL (ES).- Vocablo maya.  Literalmente: caballero, caballeros. Probablemente esta palabra era utilizada por los mayas prehispánicos para referirse a las clases gobernantes y dominantes. Pero a partir de la llegada de los españoles, esta palabra adquirió un profundo sentido  ideológico y despectivo y fue utilizada como sinónimo de "señor", "rico", y en fin para denotar su pertenencia a las clases dominantes. Ese uso aparece claramente en el Libro de Chilam Balam de Chumayel. Posteriormente, fue utilizado para referirse  a los hacendados henequeneros y en la actualidad, también se utiliza para ubicar a una persona dentro de las elites.
ENCARGADO.- Nombre que se le daba al administrador  de las haciendas.
ESPELON.- Variedad de frijol de la región recién cosechado.
FAJINA.-  Durante el siglo XIX y principios del XX, se reconoció con el nombre de "fajina", al trabajo gratuito que los trabajadores y campesinos y entregaban al hacendado henequenero. Las "fajinas" se efectuaban por lo general, por las mañanas antes de la  jornada de trabajo y podían ocupar mas allá de dos horas diarias.
HETS’MEK.- Vocablo maya. Cargar un a los niños a horcajadas sobre la cadera. Ceremonia  de bautizo maya en la que se carga por primera vez a un infante por el padrino y se le entrega simbólicamente los instrumentos de trabajo que de acuerdo a su sexo deberá utilizar en la edad adulta.
HIPIL.- Huipil en náhuatl. Traje típico regional femenino. Traje mestizo que usan las mujeres mayas de la península. Es un vestido rectangular que llega después de las rodillas. Lleva bordados alrededor del cuello y en el extremo inferior.  Puede llevar también tiras estampadas multicolores.
IB (ES).- Vocablo maya. Variedad de frijol regional.
ITZAES.- Vocablo maya. Nombre de uno de los principales cacicazgos mayas que habitaron la región hasta antes de la llegara de los españoles.
IIK.- Vocablo maya. Chile.
JACAL.- Vocablo de probable origen náhuatl. Casa de paja y adobe. Habitación del pueblo maya. Se utilizaba desde la edad temprana de la civilización maya. En la actualidad la casa maya conserva aun sus rasgos predominantes.
JARANA.- Baile tradicional de la península yucateca. Esta danza tiene su origen en los fandangos españoles del siglo XVIII; corresponde a los ritmos 3x4 y 6x8 de compases, propios de la "jota española". Las jaranas se interpretan a menudo durante  las fiestas de la vaquería.
KABAX.- Vocablo maya. Simple. Utilizado por lo general, para referirse a los alimentos cocinados con agua, sal y epazote.
KOS.- Vocablo maya. Raspado de la cabeza. Sirviente.
X`KOS.- Sirviente. Debido a que los sirvientes de la época de la colonia eran rapados para distinguirlos del resto  de la población, se empezó a utilizar el termino KOS como signo de dominación y se asimiló al vocablo de sirviente propio.
LEC.- Vocablo maya. Recipiente en  donde se conservan las tortillas de maíz. Su material proviene de una planta originaria de regiones tropicales cuyos frutos son llamados calabazos.
LIMPIA.- durante  el florecimiento de las grandes haciendas henequeneras, hasta 1915, se le dio el nombre de "limpia" a los azotes que se les daban a los trabajadores y campesinos por supuestas faltas, fueran de trabajo o de respeto.
MACAL.- Vocablo maya. Planta de tubérculos comestible originaria de la región.
MATEAR.- Procedimiento de marcación de las plantas ("matas"), de henequén que  se encuentran en edad y en condiciones de efectuarles el primer corte.
MAX.- Vocablo maya. Chile. Variedad silvestre originaria de la región, de tamaño muy pequeño  y de gusto muy picoso.
MAYA.- Grupo étnico de la región.
MAYAB.- Literalmente:  MA, no; YAAB, muchos. Por analogía: la tierra de los pocos, la tierra de los escogidos. Nombre que recibía la región en la época en que la habitaban los mayas prehispánicos.
MAYOCOL.- Vocablo mixto español-maya que significa literalmente "el mayor de la milpa". Especie de capataz al servicio de los hacendados que vigilaba la realización de los trabajos en las milpas y en los planteles henequeneros. El mayocol surge  con la aparición de las haciendas maiceros-ganaderas en la primera mitad del siglo XIX.
MECATE.- Vocablo de origen náhuatl. Medida de superficie utilizada en la región  y equivalente a 400m2. También se utiliza como medida lineal de 20 metros.
MEHENCUENTA.- Vocablo mixto maya-español. Cuenta chica. Durante los fines del siglo XIX  y principios del XX, se utilizó la llamada "cuenta chica" en las tiendas de raya de las haciendas, para contabilizar las deudas semanales contraídas por los acasillados y peones.
MORUNA.- Vocablo de origen árabe. Machete largo de aproximadamente 80cms., de largo.
NOHOCH.- Vocablo maya. Grande.
NOHOCHCUENTA.- Vocablo maya-español. Cuenta grande. Al igual que la "cuenta chica", se utilizaba en las tiendas de raya de las haciendas y ésta servía para contabilizar las deudas anuales de los peones.
PACAS.- Nombre que se le da a las balas de fibra de henequén en forma de cubo. Su peso aproximado fluctúa entre 100 y 250 kgs.
PAKINAH.- Vocablo maya. Casa de mampostería.  Nombre que le daban y continúan dando los campesinos de la región al referirse a la casa principal de las haciendas. La que correspondía generalmente a la casa del hacendado o del encargado.
PECHECH.- Vocablo maya. Huso. Instrumento que sirvió para hilar algodón en los lugares del estado de Yucatán, donde se cultivaba ese producto antes de mediados del siglo XIX.
PEDZECHE. Vocablo maya. Majador de madera. Instrumento de madera en forma de ángulo recto u horqueta que cumple la función de separador de manojos de hierbas que están destinadas a cortarse con la coa y que evita que el trabajador tenga que inclinarse.
PERNADA, DERECHO DE.- De origen medieval. Atribución que tenían los hacendados, para pasar los primeros días con las recién casadas con sus peones o hijas de acasillados.
PLANTEL.- Sembradío de henequén, sin extensión definida.
PLATAFORMA.- Medio de transporte para carga utilizado para llevar las pencas del henequén de los plantíos  a la unidad de desfibración. La plataforma comúnmente es tirada por fuerza animal y corre sobre rieles. A finales del siglo XX, en algunos lugares era tirada por fuerza motriz.
PIB.- Vocablo maya. Barbacoa. Procedimiento para guisar alimentos horneados bajo tierra. Especie de pan de maíz, relleno con carne de res, pollo, cerdo, etc. Comida típica regional para festejar el día de muertos.
PLAN CHAAC.- Distrito de riego al sur del estado ubicado en los municipios de Muna, Sacalum, Akil, Oxkutzcab, Ticul, Dzan, Maní y Tekax. Conformado originalmente por 5,000 has bajo riego de aspersión y por canales, se dedica principalmente a la  producción de cítricos.
POZOLE.- Vocablo maya. Bebida regional elaborada con masa de maíz. Constituye uno de los principales alimentos de los campesinos de la  región durante la jornada de labores.
RASPA.- Proceso de semiindustrialización mediante el cual se extrae la fibra a las hojas o pencas de henequén.
REAL.- Unidad monetaria de finales del siglo XIX y principios del XX, equivalente a 12 centavos y medio.
SABUCAN.- Vocablo caribeño o Arawaco. Morral. Bolsa de colgar  fabricada por lo general con fibra de henequén, que utilizaban los campesinos para llevar sus utensilios de trabajo y alimentos a la milpa o a los planteles de henequén.
SAN DIA.- Utilizado en la actualidad por los campesinos de la región para referirse a algún día feriado o festivo, tanto se trate de una fiesta civil como de una religiosa.
SAH (SAS) CAB.- Vocablo maya. Tierra blanca. Tipo de arcilla que se saca en las cuevas y que es utilizada como material de construcción o para rellenar terrenos.
SOSQUIL.-  Vocablo de origen maya. Fibra del henequén. Regionalmente se utiliza para designar a la fibra de henequén que ha pasado ya por el primer proceso de semiindustrialización.
TENDEDERO.- Lugar donde se tienden a secar la fibra del henequén después del proceso de desfibración.
TRUC.- Vocablo de origen ingles. Nombre que se le da a los  carritos que corren sobre rieles y que son utilizados para transportar objetos poco pesados, generalmente movidos por medio de fuerza animal.
TUMBAR.- Procedimiento de  desmontar los terrenos con hacha y machete.
TUMBA (ROZA-QUEMA).- Sistema roza. Procedimiento mediante el cual, desde tiempos ancestrales, se prepara los terrenos para la  agricultura en la región. Sistema utilizado por los mayas prehispánicos consistente en: desmontar los terrenos, con hachas y machetes, extraer los troncos y raíces de los arboles mas grandes, dejándolos en los terrenos para luego quemarlos,  abonar los suelos y matar las semillas de las hierbas maléficas.
VAQUERIA.- Actualmente la vaquería es el primer acto de las fiestas patronales del estado de Yucatán.  La vaquería tuvo sus orígenes a mediados de la primera mitad del siglo XIX, con el florecimiento de las estancias y haciendas ganaderas. Estas fiestas servían para celebrar la hierra y el conteo de "colas" en las haciendas y ranchos. Después  de la marca del ganado las mujeres-vaqueras atendían a los invitados y como final de fiesta danzaban viejos sones que llevaban en si la influencia de la música española. Los danzantes visten trajes típicos regionales. Las mujeres llevan además  sombreros vaqueros con espejitos prendidos. Las vaquerías comienzan con la interpretación de los "aires yucatecos" (popurrí de antiguos sones y jaranas), y finalizan con el movido son del "torito", donde la mujer embiste a su pareja hasta lograr  derribarla.
VAREJON.- Espiga de la planta de henequén. Al final de la vida productiva de la planta (entre 21 y 23 años), emerge el varejón como síntoma de su  decadencia, pero a su vez como reproductivo de las nuevas flores o hijos de henequén. Esta espiga alcanza una altura que llega a los 5 metros en muchos casos.
XIX.-  Vocablo maya. Granzas, residuos, salvados, residuos de granos.
YUCALPETEN.- Vocablo maya. Literalmente, perla de la garganta de la tierra. Otro de los nombres que tenía  la región cuando era poblado por los mayas prehispánicos.

BIBLIOGRAFIA


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