Eric Villanueva Mukul GOBERNADOR

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LLEGO A SU FIN EN YUCATAN PRODUCCION INDUSTRIAL TRADICIONAL DEL HENEQUEN

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Llegó a su fin en Yucatán producción industrial tradicional del henequén
PORESTO 9/12/11
Eric Villanueva Mukul, quien además de político es uno de los historiadores más serios de la cuestión henequenera, afirmó anoche que no obstante la corriente mundial en pro de la ecología y la sustentabilidad, la producción de agave que caracterizó a Yucatán durante los siglos XIX y XX, como industria, ha llegado a su fin. En una conferencia que dictó en la Casa de la Historia de la Educación, el ex presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, señaló que él llama “el fin del oro verde a este proceso histórico, no porque muchas de las actividades hayan terminado totalmente, sino porque como fue, como lo conocimos en más de 150 años de esta parte de la historia, y lo digo así, si se puede decir, del siglo XIX y XX, esa está concluyendo”. “La fibra, artículos comerciales, alfombras, sacos y telas de henequén, eso va concluyendo y malamente, porque ahora que se retoma toda la cuestión ecológica son fibras naturales, no contaminan, se integran a la naturaleza, por usar un término, son sustentables, una y mil veces”, anotó. Como a la par de su plática se inició una exposición fotográfica de Francisco Martín, conocido como Paco Martín, fotoperiodista de hace varios años, Villanueva Mukul dijo que tales fotografías debían tener un valor testimonial de lo que es la producción del agave, independientemente de la belleza y la estética de las tomas. Coincidió con el fotógrafo que en la zona henequenera de Yucatán hay dos cuestiones que siempre acompañan a los ejidatarios: los perros y las bicicletas. “Los animales, particularmente los perros, son fieles compañeros de la zona henequenera. Con mis hijos nos dedicamos a recorrer la zona henequenera, sacamos mil 500 fotografías sobre todo lo que se moviera en la zona, y efectivamente los perros salen, y hay otro, en muchísimas fotos aparecen los perros y las bicicletas, era imposible donde no aparecieran, obviamente con campesinos, ejidatarios, forman parte del paisaje”, dijo. Asimismo, convocó a los investigadores y a quienes mantienen la Casa de la Historia de la Educación a reconstruir todo el pensamiento pedagógico detrás del magisterio que fue muy importante durante el inicio del siglo XX. “Ese es tema de otra conferencia, o de muchas, y que llegó a tener fama nacional, pero hay un tema que fui rastreando y por debajo de los temas principales de mis libros”, dijo, “a principios del siglo XX, cuando llegó Salvador Alvarado y se masifican las escuelas, dar clase era un problema, significaba ya sólo ir a una hacienda, era algo de heroísmo y algo de apostolado, no me gusta esa palabra, pero es lo que mejor describe el proceso”. “Es un apostolado ya de por sí ser maestro, porque había una oposición radical a la educación en las escuelas, hay documentos sobre hechos y acontecimientos, uno de ellos se incluye en mis libros, que es el más completo sobre la historia en Kinchil, un maestro que narra Martín Luis Guzmán, unos dicen que es él, otros que no, pero la narración sobre la tarea que tiene que emprender el profesor para dar clases en Kinchil y en haciendas aledañas, es verdaderamente un acto de heroísmo”, dijo. “Hay una oposición de los hacendados y del status quo, porque eso significaba la liberación, no legal o física, sino moral, cultural que a mi entender y creo que lo comparten ustedes, era uno de los procesos más importantes, más allá que Alvarado declara el final de la esclavitud”. “Trato de demostrar que nunca hubo estrictamente lo que conceptualmente se conoce como esclavitud, pero las formas coercitivas lo establecían”, dijo. “Son más de mil escuelas en el gobierno de Alvarado, de 1915 a 1918, ya ese hecho, ir a dar clases, era un acto heroico porque algunos hasta perdían la vida; sin embargo, debo decir que no fue el caso más extremo, se vivieron más extremos en Chiapas, no hubo revolución, no tuvieron a Alvarado, los constitucionalistas en Chiapas fueron derrotados por los hacendados, no pueden hacer nada”, agregó. “Y luego en el norte del país, en El Bajío, donde predominaron los cristeros, la cuestión religiosa, allá los desorejaban, hay muchas cartas que describían la década de los 30, donde pedían apoyo, eso es una historia que habría que documentar”, anotó. “El otro hilo que quiero convocar, otras actividades ocupan nuestra atención es la ocupación de los maestros como transformadores, a las cuestiones políticas, en los 20 y 30, los maestros y las maestras, aunque está más documentado de los hombres, hacía tiempo que yo tenía esos documentos, hay uno sobre un congreso indígena campesino, hecho en Valladolid”, dijo. “Lo que hago es transcribir el documento, rescatarlo de los archivos, es una tesis contraria de que la reforma agraria fue un hecho de Estado y casi una ocurrencia, todos estaban contentos con todo lo que ocurría hasta que vino el general Lázaro Cárdenas y se le ocurrió que había que liberar a los pobrecitos mayas de los hacendados, eso se sostuvo por décadas, yo estoy haciendo chiste de la tesis central pero no muy alejada de la realidad, cuál es la que está detrás, en esa época todo florecía y no era necesario romper eso”, anotó. “Pero al insertar ese documento, creo que como en ningún otro se ve el papel de los maestros en la organización del congreso, qué tiene de riqueza, que allá están muchos nombres de maestros que habían tenido o que tendrían una participación destacada en diferentes ámbitos de la cultura, la política y la sociedad”, abundó. “No es la única evidencia, pero me parece que ese documento ilustra bien las cosas, además de contradecir que todo estaba en calma y felicidad, demuestra la gran participación de los maestros en la organización, en el activismo político y en la vinculación de la lucha social para que con la fuerza que había que demandar e influir, y romper con la estructura de la sociedad porfirista”, anotó. Villanueva Mukul dijo que en la Revolución mexicana, a cada tiro que se disparaba se modificaba la estructura regional, y como en Yucatán no hubo un acontecimiento de guerra fuerte, la estructura agraria se mantuvo hasta los 30 y es con el cardenismo que acaba todo esto. (Rafael Gómez Chi)

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